¿Le ha llegado una carta para renovar su marca? Cómo saber si es falsa y qué hacer
Cada año, miles de titulares de marcas en España reciben cartas, emails y «facturas» que piden dinero por la renovación, la publicación o la inscripción de su marca en algún registro. Muchas son engañosas. Algunas están tan bien hechas que las pagan hasta profesionales del sector. Esta guía es para saber distinguirlas y para saber qué hacer si le ha llegado una —incluso si ya la pagó.
No vendemos nada en esta página. Si al final quiere que miremos su carta, puede mandárnosla y le decimos gratis lo que opinamos, pero la guía sirve igual sin eso.
Lo primero: las oficinas sí avisan, pero no cobran por carta
Conviene separar dos cosas que las cartas engañosas mezclan a propósito.
Las oficinas avisan del vencimiento. La OEPM está obligada a comunicar al titular «a efectos meramente informativos, la próxima expiración del registro» al menos seis meses antes (artículo 25 del Reglamento de la Ley de Marcas). La EUIPO hace lo mismo para la marca de la Unión Europea (artículo 53.2 del Reglamento 2017/1001). Ese aviso es informativo: no trae importe, ni cuenta bancaria, ni plazo de pago. Solo le dice que la marca vence y cuándo.
Las oficinas no mandan facturas. La EUIPO lo dice sin rodeos: «La EUIPO nunca envía facturas ni cartas a los usuarios solicitándoles el pago directo de los servicios». La OEPM advierte desde hace años de «cartas y mensajes de correo electrónico de carácter fraudulento» que piden pagos por publicación, registro o inclusión en directorios, y que a veces «utilizan fraudulentamente el nombre» de la oficina con membretes, sellos y firmas falsas. Esos pagos, dice la OEPM, no generan ninguna protección adicional ni tienen efecto ante la oficina. Las tasas de renovación existen, pero se pagan a la oficina, por sus canales, en el momento de presentar la solicitud.
¿Dónde está entonces el problema, si la oficina avisa? En los diez años. Una marca se renueva cada diez años, y en diez años cambian la dirección, el email, la persona que la registró y a veces la propia empresa. El aviso oficial llega a la dirección que consta en el registro —que puede ser la de hace una década— y la ley es clara en que, si no llega, la marca caduca igual. Las empresas que mandan cartas engañosas cuentan con eso: saben que el titular probablemente no recuerda el trámite, no espera ninguna comunicación y no sabe distinguir un aviso oficial de una factura con escudo.
Siete señales de que la carta es engañosa
No hace falta que se den todas. Con dos o tres ya tiene motivo para no pagar sin comprobar.
- Parece oficial sin serlo. Nombres que suenan a organismo («Registro de Marcas», «Oficina de Publicación», «Registro Europeo de…»), escudos, tipografía de boletín, número de expediente. La OEPM ha documentado escritos que copian su membrete; la EUIPO, facturas con su logo, su acrónimo y su dirección. El aspecto no es prueba de nada.
- Le pide una transferencia a una cuenta de empresa. Las tasas oficiales no se pagan a una sociedad privada por transferencia «según factura adjunta». Si el beneficiario del IBAN no es la oficina, no es una tasa.
- Urgencia con fecha límite. «Pague antes del día X o perderá su marca.» La renovación real tiene plazos, sí, pero se consultan en el registro, no en una carta de un tercero que además le cobra por avisárselo.
- Sabe sus datos. Nombre de la marca, número, fecha de solicitud, clases. Eso no demuestra que sea legítimo: los datos de toda marca son públicos en los boletines oficiales, y las propias oficinas advierten de que estas empresas los obtienen de ahí.
- Ofrece un «registro» o una «publicación» que no es la oficial. Inscribirle en un directorio privado o publicarle en un catálogo no tiene ningún efecto legal sobre su marca. La protección viene del registro en la OEPM o la EUIPO y de nada más.
- La letra pequeña dice que es una oferta. En muchas de estas cartas, en algún rincón y en cuerpo diminuto, pone que «no es una factura» o que «la aceptación es voluntaria». Es lo que les permite sostener que no engañaron a nadie.
- Llega justo antes del vencimiento, con importe. Estas empresas apuntan a titulares cuya marca está por vencer y ofrecen «renovarla» a un precio inflado, a menudo adelantándose al aviso oficial o imitándolo. Que la carta acierte con la fecha no la hace legítima: la fecha también es pública. Y el aviso de verdad no lleva importe.
Cómo comprobarlo en cinco minutos
- Mire a quién va el dinero. Busque el IBAN y el beneficiario. Si no es la oficina, es un servicio privado, sea honesto o no.
- Busque al remitente en la lista de la EUIPO. La página de «facturas engañosas» de la EUIPO permite buscar por nombre del remitente. Muchas de las empresas que operan en España están ahí.
- Consulte el estado real de su marca en el registro. El localizador de la OEPM y el buscador de la EUIPO son públicos y gratuitos. Ahí ve la fecha de vencimiento de verdad, no la que dice la carta.
- Lea la letra pequeña. Si aparece «no es una factura», «oferta», «la aceptación de esta oferta…», ya sabe lo que es.
- En caso de duda, pregunte a la oficina. La OEPM y la EUIPO atienden consultas sobre comunicaciones sospechosas. Una llamada es gratis; una transferencia, no.
Qué hacer si le ha llegado una
- No pague hasta haber comprobado que procede de una fuente oficial. Es la recomendación textual de las dos oficinas.
- No la tire. Guarde el sobre, la carta y, si llegó por email, el mensaje completo con sus cabeceras. Sirve para denunciar y para avisar a otros.
- Si simula ser de la OEPM o de la EUIPO, comuníqueselo a la oficina. Las dos mantienen sus advertencias con ejemplos enviados por titulares; cada caso nuevo ayuda a que el siguiente no pague.
- Si quiere denunciar, puede hacerlo ante la Policía Nacional o la Guardia Civil, con la carta y, si lo hubo, el justificante de pago. La EUIPO trabaja con Europol en este tipo de fraude desde hace años.
- Compruebe que su marca sigue vigente y cuándo vence de verdad. Es lo único que importa al final. Si está dentro de los seis meses anteriores al vencimiento, está en plazo para renovarla; si ya pasó la fecha, todavía hay seis meses de demora con recargo.
Si ya pagó
Pasa más de lo que parece, y no es motivo de vergüenza: estas cartas están diseñadas para eso.
- Llame a su banco hoy. Si la transferencia es reciente, a veces puede retenerse o reclamarse. Cuanto antes, más probable.
- Reúna todo: carta, justificante, emails. Presente denuncia con ello.
- Compruebe en el registro si su marca está renovada. Casi con seguridad no lo está: el pago fue a un tercero, no a la oficina. Si el vencimiento está cerca o ya pasó, ocúpese primero de eso —la marca importa más que el dinero perdido.
- Si la empresa está en la lista de la EUIPO, añádalo a la denuncia; si no está, comuníquelo a la oficina para que lo incluyan.
Cómo reconocer una comunicación real
- De la OEPM: documento identificado con el escudo institucional, el nombre del Ministerio y el logo oficial de la oficina, relativo a un expediente concreto. Puede ser una resolución o el aviso informativo de vencimiento; nunca una factura. El aviso de vencimiento le dice la fecha y nada más: sin importe, sin cuenta, sin «pague antes de».
- De la EUIPO: las comunicaciones sobre su expediente, incluido el aviso de expiración, llegan por su User Area o a su representante. La EUIPO publica en su web las únicas cuentas bancarias de las que es titular; cualquier otra cuenta en un escrito «de la EUIPO» es falsa.
- De un profesional que ya le representa: sabrá quién es, tendrá un contrato o un encargo previo y el presupuesto vendrá explicado, con tasa y honorarios separados, antes de que pague nada.
Una aclaración honesta
Nosotros somos una empresa privada que gestiona renovaciones de marca. No somos la OEPM ni tenemos relación con ella, y pagar a una empresa como la nuestra no es obligatorio para renovar: cualquier titular puede presentar la renovación por su cuenta ante la oficina. Lo decimos porque es justo lo que las cartas engañosas ocultan, y porque la diferencia entre un servicio y una estafa está en decir esto claramente.
Si quiere que miremos la carta que le llegó, mándela por email a [email protected] o por WhatsApp. Le decimos lo que vemos, gratis y sin que eso le obligue a nada.
Y si lo que quiere es saber cuándo vence su marca de verdad y cuánto costaría renovarla, consulte el estado de su marca: le respondemos por email en menos de 24 horas, con la tasa oficial y nuestros honorarios por separado.
Preguntas frecuentes
- ¿La OEPM me va a mandar una factura para renovar la marca?
- No. La OEPM envía un aviso informativo del vencimiento, al menos seis meses antes, sin importe ni cuenta bancaria. No envía facturas ni cartas de cobro: la tasa de renovación se paga a la propia OEPM, por sus canales oficiales, cuando usted o su representante presentan la solicitud. Cualquier «factura» de renovación que le llegue por correo postal o email procede de un tercero.
- Si la oficina avisa, ¿por qué tanta gente cae?
- Porque el aviso llega cada diez años, a la dirección que consta en el registro, y la ley dice que si no llega la marca caduca igual. En diez años cambian direcciones, personas y empresas. Las cartas engañosas se aprovechan de que el titular no espera ninguna comunicación y no sabe cómo es la oficial.
- Y si la carta lleva el escudo o el nombre de la OEPM o de la EUIPO, ¿es real?
- No necesariamente. La propia OEPM advierte de escritos que reproducen membretes, sellos y firmas falsas, y la EUIPO ha publicado alertas de facturas que llevan su logo, su acrónimo y su dirección sin haber salido de allí. El membrete no prueba nada: lo que prueba es a quién va el dinero.
- ¿Es ilegal que una empresa privada me ofrezca renovar mi marca?
- No. Ofrecer el servicio es legítimo —es lo que hacemos nosotros— siempre que quede claro que es una empresa privada, qué se cobra y que pagar no es obligatorio. El engaño está en hacerse pasar por la oficina, simular que el pago es una tasa oficial o inscribirle en un «registro» sin efecto legal.
- ¿Y si ya pagué?
- Contacte con su banco cuanto antes por si la transferencia puede retenerse, guarde la carta y el justificante, y presente denuncia. Si la carta simulaba ser de la OEPM, comuníquelo también a la oficina. Compruebe además en el registro si su marca sigue vigente: el pago a un tercero no la renueva.